El trabajo como relación social

1. Bajo el término “trabajo” (cuya etimología radica en el latín tripalium, “tortura”) se engloban a menudo dos concepciones diferentes:

  • Por un lado el trabajo como gasto de energía humana, como actividad específicamente humana de acuerdo a un fin. Bajo ese aspecto, el trabajo es un hecho común a todas las sociedades humanas. La teoría feminista ha puesto de relieve la presencia de una forma de trabajo tradicionalmente invisiblizada, el trabajo de cuidados.
  • Por otro, el trabajo como un hecho histórico, específico de las sociedades capitalistas.

En dichas sociedades, la producción de mercancías no tiene como fin la satisfacción de necesidades humanas sino la producción de beneficio, de plusvalor. Si, de entre todas las mercancías intercambiadas, hacemos abstracción de sus cualidades particulares, nos queda una cualidad común a todas ellas: ser productos del trabajo humano. Un trabajo
que, a diferencia del imperante en las sociedades previas al capitalismo, no está ligado de por vida a un oficio específico: los trabajadores se mueven entre industrias, puestos y regiones geográficas.

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